Sa Revetla es una agrupación folklórica de Son Servera dedicada a conservar, transmitir y dar vida a los bailes, la música y las tradiciones populares de Mallorca. Fundada el 18 de julio de 1964, se ha convertido con los años en un referente cultural del municipio y en una parte importante de la memoria viva serverina.
sortiu totes a ballar,
i fareu ressuscitar
les cançons de temps enrera...
Con estos versos empiezan nuestras actuaciones desde hace más de sesenta años.
Los orígenes · 1964
Nos situamos en el año 1964, en un pequeño pueblo del levante de Mallorca, de tradición agrícola, pero que, por ser costero, veía cómo se estaba consolidando el turismo en la zona. Para los más jóvenes, este fenómeno suponía un momento de cambio y evolución; para otros, provocaba desánimo, ya que podía suponer la pérdida de las tradiciones y de la cultura popular del pueblo.
A ojos de Don Joan Font, entonces párroco, los jóvenes del pueblo necesitaban iniciativas de convivencia entre ellos, y que no se orientaran únicamente al turismo. Esta idea de mantener vivas las tradiciones marcaría el punto de partida y el principal objetivo de la futura agrupación.
Todo empezó cuando Don Joan Font asistió a un congreso eucarístico en Barcelona, donde se escenificó un auto sacramental en La Sagrada Familia. La representación le maravilló y pensó de inmediato en la Iglesia Nueva de Son Servera — una construcción diseñada a principios del siglo XX por Joan Rubió i Bellver, arquitecto del taller de Gaudí, inacabada y desaprovechada, pero muy característica del pueblo.
Paralelamente, un grupo de jóvenes representaba en el Teatro Unió el festival-comedia-variedades «Nit de Festa», con una obra costumbrista titulada «Hotel Cosmopolita». A raíz de esta comedia surgió la idea de preparar actuaciones estables en la Iglesia Nueva, y se cambió la idea del auto sacramental por la de poner en escena el ball popular mallorquín.
Margalida Nebot y el nacimiento de la agrupación
Rafela de Son Carrió comentó a Don Joan Font que una muchacha de Son Servera, Margalida Nebot — entonces bailadora de la agrupación Coros y Danzas —, podría enseñar bailes populares mallorquines a un grupo de jóvenes para preparar un festival en el Teatro Unió. A raíz de la buena acogida que tuvo el festival, los organizadores se plantearon la posibilidad de hacer representaciones semanales. Así se formó la Revetla.
El nombre de Revetla fue idea de Don Joan Font: un nombre muy mallorquín que sugería una idea de velada de fiesta y baile, adecuado para el grupo. Margalida Nebot asumió la dirección artística, con el asesoramiento musical del compositor Bartomeu Calatayud, que venía a Son Servera un día por semana desde Valldemossa.
La colaboración con Margalida Nebot fue muy fructífera. Ella enseñó a jóvenes, muchos de los cuales no conocían los bailes populares. Los ensayos se hacían varias veces por semana: los jueves por la noche, sábados por la tarde y domingos por la mañana, primero en el salón parroquial y, una vez construido el escenario de la Iglesia Nueva, allí. Uno de los principios era que los participantes no debían cobrar nada: con los beneficios se hacían tres partes — una para vestidos, una como donativo a la iglesia y la tercera para excursiones.
El escenario: la Iglesia Nueva transformada
La Iglesia Nueva era, en aquel momento, el huerto del anterior párroco Don Miquel Cifre — había parras, un gallinero y palomas, y la parte posterior era el trastero. Se hicieron muchos cambios para adecuarla: arreglaron las parras respetándolas todas, sembraron dompedros, manzanilla y un pino... consiguiendo un ambiente muy especial y sorprendente, sobre todo al entrar desde la calle, ya que desde fuera apenas se veía nada.
Se aprovecharon materiales de obra para construir un escenario de cemento entre las bases de los pilares de lo que debía ser el presbiterio, con unos escalones delante, y se colocó allí un enorme tronco de algarrobo. Un equipo de personas limpiaba y arreglaba la iglesia de forma desinteresada.
Para el diseño de iluminación contaron con Sebastià Roca, electricista de Petra que trabajaba en los hoteles de Cala Millor, y con la ayuda de Pedro Carrioner. Idearon incluso un ingenio que consistía en un reóstato de agua, manejado por Joana Leva, para graduar la intensidad de la luz.
Los cuadros costumbristas
Al principio, la idea era montar un espectáculo solo de baile, pero Don Joan Font pensó también en introducir diferentes cuadros costumbristas. Así surgieron:
- L'Espadella
- La Balanguera
- La Vermada
- La Ximbomba
- El Vou-veri-vou
- El Flabiol
L'Espadella representaba el momento en que se sacude el cáñamo para separar sus filamentos; se escenificaba en una capilla alta del presbiterio, con música rítmica sin instrumentos. La Balanguera mostraba el momento inmediatamente posterior, unas mujeres hilando.
La Ximbomba y el Vou-veri-vou se representaban en una cocina decorada (hecha por el pintor Miquel Vives) en la capilla honda; la iluminación era muy tenue, con focos azules que simulaban la noche y un fuego en la chimenea. El Flabiol lo representaba l'amo en Jaques con su perro de rebaño, tocando el instrumento y simulando cuidar las ovejas mientras los colaboradores tocaban cencerros.
La noche del estreno · 18 de julio de 1964
La primera representación fue exclusivamente para los vecinos. Para el pueblo era la primera vez que podían ver la Iglesia Nueva limpia y como un escenario — para muchos era también la primera vez que entraban. Fue un éxito, un acontecimiento muy esperado en el que eran muchas las familias vinculadas.
Desde aquella noche del 18 de julio de 1964, Sa Revetla se fue consolidando. Lo que iba a ser solo una muestra de baile popular llegaría mucho más lejos: la agrupación participaría en numerosos certámenes, concursos y encuentros no solo de carácter regional, sino también nacional e internacional.
Los precios de las primeras entradas eran de 25 pesetas para los serverins y 75 para los extranjeros. Los hombres que se sentaban en los cafés contaban, como entretenimiento, los autobuses que llegaban a la plaza — llegaban a ser cinco. El guión de presentación de los bailes, elaborado por Bartomeu Sagrera, se leía en castellano, inglés y alemán.
Más de seis décadas sobre el escenario
Margalida Nebot, una vida dedicada a la cultura popular
La figura de Margalida Nebot Vives es inseparable de la historia de Sa Revetla. Su labor no se limitó a la enseñanza de los bailes tradicionales: también destacó por su dedicación a la investigación, conservación y difusión del patrimonio cultural de Son Servera. Durante décadas recopiló fotografías, documentos e indumentaria mallorquina relacionados con la historia y las tradiciones del pueblo.
En 2024, coincidiendo con los 60 años de trayectoria de Sa Revetla, el Ayuntamiento de Son Servera le concedió el título de Hija Ilustre del Pueblo de Son Servera por su aportación a la cultura y al folklore local.
Nuestro compromiso
Hoy, Sa Revetla sigue fiel al compromiso que la vio nacer: preservar el folklore mallorquín, transmitirlo con respeto y mantenerlo vivo en la sociedad actual. La agrupación trabaja para que los bailes, las músicas, la indumentaria y las formas de expresión popular no queden solo como un recuerdo del pasado, sino que sigan formando parte de la vida cultural de Son Servera.
Sa Revetla es historia, pero también es presente y futuro: una manera de celebrar las raíces, compartir la identidad serverina y hacer que la tradición siga bailando.
Sa Revetla en los medios
A lo largo de más de sesenta años, Sa Revetla ha aparecido en numerosas publicaciones, programas de mano, carteles y emisiones. Estos documentos forman parte de la memoria histórica de la agrupación.
